Archivo diario: 14 julio, 2016

Mensaje de la Inspectora en Jefe de la Región II

A LAS JEFATURAS DISTRITALES
A LOS IE DE LOS DISTINTOS NIVELES Y MODALIDADES
A LOS DIRECTIVOS DE TODOS LOS SERVICIOS EDUCATIVOS
 
Para su conocimiento y amplia difusión
 
AGRADECIMIENTO A LA COMUNIDAD EDUCATIVA 
 
Jefatura de Región 2, felicita y agradece a todos los Inspectores, Directivos, Docentes, Alumnos y a la comunidad toda, por la calidad y calidez demostrada en la organización de los festejos del Bicentenario de la Independencia Argentina.
 
Quiero destacar el compromiso de quienes dieron acabada cuenta de la posibilidad de festejar aprendiendo. A quienes recorrieron la Patria a través de sus regiones y lo que cada una de ellas tiene en todos los aspectos posibles. A los que transitaron los 200 años  con discursos eruditos, a los que lo hicieron  con el coraje de señalar aciertos y errores, a los que pensaron un recorrido a través de sus danzas, a los que expresaron las glorias en las ciencias, el cine, la literatura, los deportes y las artes. A quienes cocinaron los pasteles y empanadas tradicionales y a los que organizaron peñas. A los que abrieron las puertas de la escuela para que padres, comerciantes y el barrio todo, participara. A los Jefes Comunales de los tres Distritos por su acompañamiento.
A los que con todas sus expresiones manifestaron el amor a la Patria encarnando la Independencia como una acción concreta, porque la Independencia no solo se declara, se construye, se defiende, se atesora y por sobre todas las cosas se forja desde la escuela, de esa escuela de las que todos somos parte, tomando sus plazas, sus bibliotecas populares, engalanando los espacios de celeste y blanco, porque estamos de fiesta y nos emocionamos con la inventiva y creatividad de estudiantes y docentes, con la felicidad de nuestros chicos vestidos de trajes típicos, reviviendo los sucesos de 1816.
 
Porque la Independencia se declaró en Tucumán, pero se vivió a lo largo y a lo ancho de la Patria, porque mujeres y niños también participaron antes y ahora, porque el recuerdo de los 200 años señala la pertenencia de nuestro ser nacional. Porque la escuela pública nos iguala, nos convoca y nos permite demostrar la alegría de evocar el ayer en el hoy.
 
Por todo ello y más celebro la posibilidad que me dio la vida de estar en esta función hoy, para sentirme aun más orgullosa de la comunidad educativa de toda esta querida Región 2.
 
Felices 200 años Patria Nuestra.
 
 
Mg. Mónica Ercilia Martinez
Inspectora Jefe de Región 2

Bicentenario de la Independencia Argentina. Tres visiones de la Patria.

Desnudando al himno y a la ilusión de patria

 

¡Libertad el grito sagrado!

(que nunca oyeron los mortales)

 

Cómo quisiera hacerte el amor esta noche

y esperar el amanecer recostado en tu vientre.

 

Mis bolsillos están vacíos

por eso los santos me dan la espalda.

Si es verdad que no tienes precio

sé mi novia para siempre.

 

Libertad que feliz sería

si compartieras un mate conmigo

en el patio de mi casa.

 

Ya no te violarían presidentes, ni empresarios

y serias amiga de mi gente

esa que sabe de vos por leyendas

y que piensa que tu magia

tiene forma de billete.

                                                                                                   César González


 

La patria

Esta tierra sobre los ojos,
este paño pegajoso, negro de estrellas impasibles,
esta noche continua, esta distancia.
Te quiero, país tirado más abajo del mar, pez panza arriba,
pobre sombra de país, lleno de vientos,
de monumentos y espamentos,
de orgullo sin objeto, sujeto para asaltos,
escupido curdela inofensivo puteando y sacudiendo banderitas,
repartiendo escarapelas en la lluvia, salpicando
de babas y estupor canchas de fútbol y ringsides.

Pobres negros.

Te estás quemando a fuego lento, y dónde el fuego,
dónde el que come los asados y te tira los huesos.
Malandras, cajetillas, señores y cafishos,
diputados, tilingas de apellido compuesto,
gordas tejiendo en los zaguanes, maestras normales, curas, escribanos,
centroforwards, livianos, Fangio solo, tenientes primeros,
coroneles, generales, marinos, sanidad, carnavales, obispos,
bagualas, chamamés, malambos, mambos, tangos,
secretarías, subsecretarías, jefes, contrajefes, truco,
contraflor al resto. Y qué carajo,
si la casita era su sueño, si lo mataron en
pelea, si usted lo ve, lo prueba y se lo lleva.

Liquidación forzosa, se remata hasta lo último.

Te quiero, país tirado a la vereda, caja de fósforos vacía,
te quiero, tacho de basura que se llevan sobre una cureña
envuelto en la bandera que nos legó Belgrano,
mientras las viejas lloran en el velorio, y anda el mate
con su verde consuelo, lotería del pobre,
y en cada piso hay alguien que nació haciendo discursos
para algún otro que nació para escucharlos y pelarse las manos.
Pobres negros que juntan las ganas de ser blancos,
pobres blancos que viven un carnaval de negros,
qué quiniela, hermanito, en Boedo, en la Boca,
en Palermo y Barracas, en los puentes, afuera,
en los ranchos que paran la mugre de la pampa,
en las casas blanqueadas del silencio del norte,
en las chapas de zinc donde el frío se frota,
en la Plaza de Mayo donde ronda la muerte trajeada de Mentira.
Te quiero, país desnudo que sueña con un smoking,
vicecampeón del mundo en cualquier cosa, en lo que salga,
tercera posición, energía nuclear, justicialismo, vacas,
tango, coraje, puños, viveza y elegancia.
Tan triste en lo más hondo del grito, tan golpeado
en lo mejor de la garufa, tan garifo a la hora de la autopsia.
Pero te quiero, país de barro, y otros te quieren, y algo
saldrá de este sentir. Hoy es distancia, fuga,
no te metás, qué vachaché, dale que va, paciencia.
La tierra entre los dedos, la basura en los ojos,
ser argentino es estar triste,
ser argentino es estar lejos.
Y no decir: mañana,
porque ya basta con ser flojo ahora.
Tapándome la cara
(el poncho te lo dejo, folklorista infeliz)
me acuerdo de una estrella en pleno campo,
me acuerdo de un amanecer de puna,
de Tilcara de tarde, de Paraná fragante,
de Tupungato arisca, de un vuelo de flamencos
quemando un horizonte de bañados.
Te quiero, país, pañuelo sucio, con tus calles
cubiertas de carteles peronistas, te quiero
sin esperanza y sin perdón, sin vuelta y sin derecho,
nada más que de lejos y amargado y de noche.

                                                                                                                  Julio Cortázar


 

ODA ESCRITA EN 1966

Nadie es la patria. Ni siquiera el jinete
que, alto en el alba de una plaza desierta,
rige un corcel de bronce por el tiempo,
ni los otros que miran desde el mármol,
ni los que prodigaron su bélica ceniza
por los campos de América
o dejaron un verso o una hazaña
o la memoria de una vida cabal
en el justo ejercicio de los días.
Nadie es la patria. Ni siquiera los símbolos.

Nadie es la patria. Ni siquiera el tiempo
cargado de batallas, de espadas y de éxodos
y de la lenta población de regiones
que lindan con la aurora y el ocaso,
y de rostros que van envejeciendo
en los espejos que se empañan
y de sufridas agonías anónimas
que duran hasta el alba
y de la telaraña de la lluvia
sobre negros jardines.

La patria, amigos, es un acto perpetuo
como el perpetuo mundo. (Si el Eterno
Espectador dejara de soñarnos
un solo instante, nos fulminaría,
blanco y brusco relámpago, Su olvido.)
Nadie es la patria, pero todos debemos
ser dignos del antiguo juramento
que prestaron aquellos caballeros
de ser lo que ignoraban, argentinos,
de ser lo que serían por el hecho
de haber jurado en esa vieja casa.
Somos el porvenir de esos varones,
la justificación de aquellos muertos;
nuestro deber es la gloriosa carga
que a nuestra sombra legan esas sombras
que debemos salvar.

Nadie es la patria, pero todos lo somos.
Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante,
ese límpido fuego misterioso.

                                                                                                                  Jorge Luis Borges