Archivo mensual: agosto 2016

Homenaje

El viernes 26 del corriente mes, nos dejó uno de los miembros más antiguos de la escuela, el preceptor Jorge Aquino. Compañero de la E.S.N°2 durante 43 años, fue un ser humano solidario y comprometido con nuestra Institución. Invitamos a ver en este enlace un humilde video a modo de despedida y homenaje, con imágenes que fueron queridas para él: su escuela, sus compañeros, el mar…

Hasta siempre, Jorge Aquino

11280322_10205743520019890_312482655_n

 

 

JORGE

 

Hombre grandulón.

Se te fue la vida de un hachazo.

Ese brutal que te estalló el corazón.

Fulminante como un rayo inesperado.

Amante de las cosas bellas:

el mar, tu arena, las flores, el sol,

el perfume y las estrellas.

Glotón hambriento de cariño.

En tu otoño tardío te atreviste

al verano del amor.

Tendiste la mano a la amistad.

Te burlaste de las miserias humanas,

con tu risa de patán.

Corsario al servicio de tu escuela.

Perdón compañero,

por no reparar en tu corazón cansado.

Siempre corriendo para todos.

Hoy estuvimos para vos.

Y no te dejamos solo.

 

Tu amiga y compañera.

Elsa.

17 de Agosto: Aniversario de la muerte del General San Martín

san-martin

“Un día, cuando saltaban las piedras en España al paso de los franceses, Napoleón clavó los ojos en un oficial, seco y tostado, que vestía uniforme blanco y azul; se fue sobre él, y le leyó en el botón de la casaca el nombre del cuerpo: “¡Murcia!” Era el niño pobre de la aldea jesuita de Yapeyú, criado al aire entre indios y mestizos, que después de veintidós años de guerra española empuñó en Buenos Aires la insurrección desmigajada, trabó por juramento a los criollos arremetedores, aventó en San Lorenzo la escuadrilla real, montó en Cuyo el ejército libertador, pasó los Andes para amanecer en Chacabuco; de Chile, libre a su espada, fue a Maipú a redimir el Perú; se alzó protector en Lima, con uniformes de palmas de oro; salió, vencido por sí mismo, al paso de Bolívar avasallador; retrocedió; abdicó; cedió a Simón Bolívar toda su gloria; pasó solo por Buenos Aires; se fue a Europa, triste; murió en Francia, con su hija Mercedes de la mano, en una casita llena de flores y de luz. Escribió su testamento en una cuartilla de papel, como si fuera el parte de una batalla; le habían regalado el estandarte que el conquistador Pizarro trajera a América hace cuatro siglos, y él le regaló el estandarte, en su testamento, al Perú.”

 

Son esas las palabras con las que un poeta y Padre de otra Patria, José Martí, resume toda la existencia de José de San Martín.

El 17 de agosto de 1850, en Francia, moría el Gran Libertador de América, cuyo ideal de unión americana trascendió su propia vida y llega a nuestros días aún sin haberse concretado.

Pero además de transmitirnos ese legado patriótico inigualable, nuestro Héroe Nacional se dedicó a la educación de su propia hija. José de San Martín escribió en 1825 las llamadas “Máximas para mi hija Mercedes”. Son las siguientes:

1) Humanice el carácter y haga sensible a su hijo, aun con los insectos que nos perjudican. Sterne le abrió la ventana a una mosca para que saliera y le dijo: “Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para los dos”.

2) Inspírele amor a la verdad y odio a la mentira.

3) Inspírele una gran confianza y amistad, pero unida al respeto.

4) Estimúlele su caridad hacia los pobres.

5) Y respeto sobre la propiedad ajena.

6) Acostúmbrelo a guardar un secreto.

7) Inspírele sentimiento de indulgencia hacia todas las religiones.

8) Y dulzura con los criados, los pobres y los viejos.

9) Que hable poco y sea preciso.

10) Acostúmbrelo a estar formal en la mesa.

11) Y a amar el aseo y despreciar el lujo.

12) Inspírele amor por la patria y por la libertad.

Algunas de estas máximas son propias de la educación de la época, pero la mayoría de ellas tiene tanta vigencia hoy como la tenía en aquel momento. Podemos asegurar que el propio General San Martín sigue inculcando, generación tras generación, el amor por la patria y la libertad que tanto procuraba transmitir a su propia hija.

¡San Martín! ¡San Martín! Que tu nombre
honra y prez de los pueblos del sur
aseguren por siempre los rumbos
de la patria que alumbra tu luz.